martes, 20 de enero de 2015

LOS MÁS VENDIDOS DE NUESTRA NAVIDAD (2)

Seguimos intentando aprovechar el tiempo de soledad librera, seguimos contándoles los libros que más vendimos en las fiestas pasadas, las novelas que más nos gustaron, las que más salieron por nuestra puerta. Aquí van otros tres:

4. Matemos al tío, escrita por Rohan O'Grady y publicada en nuestro país por una de nuestras editoriales fetiche: Impedimenta.

Esta novela que con razón dicen de culto me hizo disfrutar de lo grande. Con ella me reí, me inquieté, me deleité, y... Con ella disfruté de cabo a rabo, desde la tremenda portada de Edward Gorey que la editorial sabiamente respetó hasta la última frase que algunas amigas no comparten.

Me parece un cuento delicioso, elaborado con una prosa cuidadísima y llena de un humor que quienes convivimos con tiernas criaturitas no podemos pasar por alto. Una novela que si no han leído deben leer y que si ya han saboreado deben tener en cuenta para regalar.

En la página de La cueva del erizo Mercedes Suero Fernández recomienda así (dedeen, que hay enlace).

5. El armario de la ginebra escrito por Leslie Jamison y editado por otra de nuestras editoriales predilectas: Sexto Piso.

Un texto sobre el alcohol, la marginalidad, el sufrimiento. Un texto que no siempre mantiene el tono pero que tiene fragmentos excepcionales y que refleja la vida con la crudeza que le corresponde. Un texto de autora joven que nos presenta tres mujeres (o más, el personaje de la abuela es importante) que toman caminos distintos ante la adversidad. Un texto que ha salido reseñado en Babelia (aquí) y al que merece la pena acercarse.

Un texto que me gustó (una siempre dispuesta a leer lo sórdido) y que tiene una protagonista joven cuya problemática me parece más interesante y más vivida que la de su tía alcohólica. Un texto que, en cualquier caso, debemos conocer (que las discusiones darán para mucho).


6. Tela de sevoya, escrito por Myriam Moscona y publicado por una editorial que no necesita presentación: Acantilado.

Una auténtica delicia de libro en todos los sentidos y para todos los sentidos. Ante ella pierdo la palabra porque la palabra que en ella se muestra es tan pura y tan bella (la autora es una gran poeta, claro) que solo puedo recomendar que la lean, al menos si la memoria y la palabra forman parte de sus vidas.

Aquí tienen una crítica que les cuenta y en la librería tienen los ejemplares que necesiten. No lo duden. Es, de verdad, una delicia.



Y ahora, de nuevo, hora de comer.


¡Tengan felices lecturas!

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