miércoles, 23 de noviembre de 2011

NÓRDICA Y ALGO MÁS

Pues eso, y que dicen que más vale tarde que nunca, y vuelta a la carga.
Este mes, el de noviembre-diciembre (de quince a quince porque no todo es la unidad), en la Librería de Mujeres de Canarias, esta misma que viste y calza, tenemos como editorial destacada la que se nombra Nórdica. Es una editorial de las deliciosas con libros de formatos variados (grandes y pequeños, duros y blandos, monocromos y coloridos, múltiples y únicos), libros de extraordinaria calidad que llenan nuestro escaparate y que les invitamos a conocer.
Libros como El caso de Paul, de Willa Cather o La buena gente del campo, de Flannery O'Connor, que brindan por algo menos de 8€ media hora de degustación artística de máximo nivel y varios días de resaca emocional y reflexión vital (un par de copas no cunden más). Libros como La Princesa de Clèves, de Madame de La Fayette, publicada en 1678, considerada la primera novela psicológica moderna y magníficamente traducida por Emma Calatayud (¿ya hicieron la lista de los Reyes Magos?). Libros como la soberbia compilación de relatos de escritoras noruegas publicada como Mujeres de los fiordos que nos obliga a pensar y repensar las relaciones humanas y a soñar y resoñar la vida. Libros como Cósima, de Grazia Deledda (¿sabían que fue Premio Nobel de Literatura en 1926?) que nos invita a conocer Cerdeña y nos devuelve la infancia perdida. Libros y más libros. Libros de Isak Dinesen y de Herbjorg Wassmo. Libros de Mary Wollstonecraft (aquella de las vindicaciones, ¿les suena?) y su hija, la mismísima Mary Shelley creadora de Frankestein y su criatura. Libros para aprender y soñar, para reír y llorar, para vivir: libros.

Y algo más. Mucho más porque no solo de Nórdica vive la mujer (léase como plural incluyente del género humano). Y por eso tenemos una exposición abierta en nuestro Escondite. Y una mesa llena de bisutería manufacturada por la Pendientera (¡ponte cosas en las orejas!). Y una sección de cuentos desbordante. Y unas tarjetitas magníficas hechas por Marianella.

Y no. No les cuento más.

¡Vengan y vean!