jueves, 17 de marzo de 2011

POR LAS COSAS QUE PASAN, GRACIAS

Dicen nuestras mayores que es de bien nacida ser agradecida y hoy esta librera mayor con joven librería quiere agradecer, desde las tripas, las muchas cosas buenas que por aquí pasan. No lean hoy, perderán su tiempo, quienes busquen reseñas de libros, crónicas de actos, informaciones veraces, datos objetivos, porque hoy -disculpen que me tome la licencia- vengo a confidenciar con ustedes algunas de las maravillosas situaciones que en esta librería se viven. Y a dar las gracias, alto y fuerte, porque más allá de lo económico siempre frágil, esta librería que habito me sorprende cada día y me emociona, y cada día vuelvo en y con ella a creer en la literatura y en la vida, en las gentes de todas las edades, en la sororidad de las mujeres, en el poder de los débiles, en la humanidad, en ustedes. Y es que en esta librería niña pasan cosas tan tan bellas que no puedo sino enumerar algunas y esperar que sepan ustedes que siempre les estaré agradecida.
Cosas como una amiga que entra temprano en la mañana con dos flores de anturio de tan exquisita belleza que llevan diez días luciendo un rojo implacable o como esa otra que aparece de pronto con un postre casero de regalo para convidar en el 8 de marzo. Cosas como las espléndidas sufragistas que Marina hizo puntada a puntada para que el escaparate luzca con belleza inigualable. Cosas como los editores más allá de estas islas que deciden apoyar y envían sus libros en depósito y con descuentos ajenos al bestial capitalismo impuesto, o los que nos confían galeradas para leer y nos envían cartas manuscritas (cuánto se agradece la letra propia en estos días de teclas). Cosas como la presencia serena de la dama inglesa que nos acompaña en los actos y nos comenta a Laforet. Cosas como la magia de ser.
Es mediodía y entra una señora, es china y habla perfectamente el español. Es de Pekín y rebosa cultura. Es amable. Y mira. Y busca autoras chinas. Y conversa. Y se ofrece a informar, a compartir, a ayudar.
Es casi de noche y llama una joven que quiere ayuda libresca para compartir con su familia el lesbianismo. desde el que se es. Y viene, y habla, y comparte, y respira.
Es muy temprano y viene Jesús a trayendo  bizcocho casero con dátiles para el café (un lujo oriental la amistad de Jesús, siempre).
Es cualquier momento y un grupo decide constituirse en colectivo de apoyo a la librería y poner una cuota mensual, y una vecina nos trae unas fabes tiernas de su tierra asturiana, y una poeta viene a presentar sus ritmos, y desde México María Eugenia nos pide una entrevista para promocionar este espacio. Es hoy y una señora alemana se acerca disculpándose por no ser capaz de leer el español y nos regala unas galletas deliciosas y bellísimas (tengo que sacar fotos porque son auténticas obras de arte) para que podamos compartir con quienes por aquí vienen y mi Puri protectora llama para ver cómo va la cosa y Gara me envía comentarios de libros leídos. Es sábado y Mayte y Kika cruzan el umbral con Amalia, Alberto y Guillermo y la librería se llena de vida. Es día de lluvia y la plataforma 8 de marzo nos invita a vender con ellas, y las compañeras de Contramarea nos ponen libros en sus encuentros, y Alicia Llarena da una espectacular conferencia sobre Mercedes Pinto y Talía viene con su madre y convierte la presentación en el mejor cóctel de la isla y.
Es ahora y estoy plena de agradecimiento. Y por eso, hoy, a todas, a todos, a quienes vienen y a los por venir, a quienes sonríen, comparten, cuentan. A ustedes, desde aquí, desde las entrañas, muchísimas gracias.

¡Gracias!

viernes, 4 de marzo de 2011

ENCUENTROS, LETRAS Y OTROS AMONTAMIENTOS

El tiempo pasa y (vale, nos vamos haciendo viejas) se amontonan cosas, momentos, letras, impresiones que no han sido contadas y deben serlo. A eso vengo hoy, a contar antes de que la montañota sea excesiva y la ropa esté tan tiesa que ya no pueda doblarla sin pasar antes por otro aclarado. Y es que van pasando cosas (buenas, curiosas, interesantes, distintas), y voy haciendo un montoncito que puede convertirse en una maraña si no empiezo ya a airear piezas. Aquí van, sin imágenes (tengo que resolver pronto esta carencia) algunas de las cosas, maravillosas, que han ocurrido en esta librería en las últimas semanas y que, todavía, no han sido contadas. Empiezo por los actos que conocen por nuestra agenda de actividades y que han sido variados.

El viernes 18 de febrero estuvo en este espacio el grupo Entre las olas: poesía y música. Cantaron y leyeron poemas Pilar Durán, Máximo Galván, María Gutiérrez y Joaquín Iriarte. Y fue muy bonito. Hicieron un espectáculo poético musical que alternaba un recorrido de impecable selección por la historia de la poesía española desde el Renacimiento, con la lectura de poemas propios. La gente disfrutó  (yo lo hice) escuchando versos con y sin música y, después, conversando con los y las poetas frente a un vaso de vino y un quesito blanco. 
Fue una tarde muy especial, una de esas que merecen ser fotografiadas, pero puesto que no saqué fotos y de nada sirve el lamento a posteriori les dejo aquí un poema de María Gutiérrez que a mí me encanta:

Al pie del volcán   
la luz en las espigas
waremoko              


El jueves día 24 hubo otra actividad preciosa en la librería: la presentación de dos libros -Marfea y Encajes- de Jesús Azcona. En la presentación hablaron sobre Jesús y su obra Elena Morales, Felisa Martín Capote y Ángel Morales y, al fin, Jesús leyó un texto y el público se desbordó en comentarios. Con Jesús me une una amistad tan joven como honda y verlo rodeado de personas que lo quieren, oír lo bien que se habló de él y de sus textos, compartir ese momento se convirtió en todo un privilegio. En el público personas diversas que creo que pasaron un buen ratito compartiendo. De esa noche hay fotos, pero no las tengo yo, así que estamos en las mismas. Les pongo un artículo de Jesús que está recogido en Marfea, lleva por título Mujeres y está fechado el 7 de julio de 2006:

     Mujeres
     Dice el señor Alejandro Jodorowski, que tiene un programa en la 2, que ha llegado el tiempo de las mujeres. Explicaba en la televisión que las mujeres dirigen las empresas de una manera diferente y que seguramente dirigirían los países de otra manera. Habló de los edificios fálicos que erigen los arquitectos hombres y pidió ver en el futuro la arquitectura femenina. Este señor es experto en Tarot, pero el de verdad, no el de esas gentes con túnicas hablando de Ganímedes. El doctor Jung que continuó la obra de Freud e incluso la superó en muchísimos aspectos, estudió también el Tarot de una manera seria. Él habló del "inconsciente colectivo" por primera vez y se dijo que la humanidad es un ser vivo gigantesco con unos aspectos comunes. También dijo que la culminación del ser humano es convertirse en andrógino y por eso coincido con estos grandes pensadores en alabar las virtudues femeninas de la inteligencia, la arquitectura y la ciencia. Hemos cultivado el lado masculino de la vida por demasiado tiempo y nos está asfixiando. Es un hecho comprobado que no funciona este sistema guerrero y jerárquico. Por ahora les recomiendo el programa de la 2, el jueves a eso de las diez de la noche. Se llama "Carta blanca".

Esta semana, la que mañana acaba (por cierto que mañana la librería está abierta y puede ser un lugar aceptable para las resacas), hemos tenido dos reuniones de lectura: la de la Asociación Paulo Freire, el martes, y la del Círculo de la Librería, el miércoles. La primera estuvo dedicada al análisis de Paraíso inhabitado, de Ana María Matute y como oyente debo decir que aprendí muchísimo y me pareció muy interesante. La de esta librería se centró en el análisis del tercer capítulo de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir y, como siempre, tendremos cumplidas noticias en la parte dedicada a ese Círculo que se agranda y que pueden ver en la zona superior de esta página. Además, ayer se inauguró una exposición de Claudia García Sosa en nuestra salita El Escondite. Estará abierta hasta el día 2 de abril, las obras están, por supuesto, a la venta, y merece la pena echar un vistazo.

Hasta aquí las actividades, pero hay más, más y más pequeñas cotidianidades que hacen que la Librería de Mujeres quiera seguirse siendo. Autoras que pasan y se quedan, mujeres que escriben y leen. Amigas nuevas. Hay un sentimiento de gratitud que necesito gritar porque son muchas las personas, las mujeres, los amigos, que están empujando para que este proyecto se sostenga. Hoy quiero agradecer a tres poetas, tres, que han pasado por aquí estos días y han hablado y mirado y apoyado. Ellas son Rosa I. Galdona Pérez, Puri  (María) Gutiérrez y Margarita Santana. De las tres hay libros por estos estantes. De las tres hay palabras guardadas en el corazón. A las tres, hoy,y siempre,  muchas gracias.