Dicen nuestras mayores que es de bien nacida ser agradecida y hoy esta librera mayor con joven librería quiere agradecer, desde las tripas, las muchas cosas buenas que por aquí pasan. No lean hoy, perderán su tiempo, quienes busquen reseñas de libros, crónicas de actos, informaciones veraces, datos objetivos, porque hoy -disculpen que me tome la licencia- vengo a confidenciar con ustedes algunas de las maravillosas situaciones que en esta librería se viven. Y a dar las gracias, alto y fuerte, porque más allá de lo económico siempre frágil, esta librería que habito me sorprende cada día y me emociona, y cada día vuelvo en y con ella a creer en la literatura y en la vida, en las gentes de todas las edades, en la sororidad de las mujeres, en el poder de los débiles, en la humanidad, en ustedes. Y es que en esta librería niña pasan cosas tan tan bellas que no puedo sino enumerar algunas y esperar que sepan ustedes que siempre les estaré agradecida.
Cosas como una amiga que entra temprano en la mañana con dos flores de anturio de tan exquisita belleza que llevan diez días luciendo un rojo implacable o como esa otra que aparece de pronto con un postre casero de regalo para convidar en el 8 de marzo. Cosas como las espléndidas sufragistas que Marina hizo puntada a puntada para que el escaparate luzca con belleza inigualable. Cosas como los editores más allá de estas islas que deciden apoyar y envían sus libros en depósito y con descuentos ajenos al bestial capitalismo impuesto, o los que nos confían galeradas para leer y nos envían cartas manuscritas (cuánto se agradece la letra propia en estos días de teclas). Cosas como la presencia serena de la dama inglesa que nos acompaña en los actos y nos comenta a Laforet. Cosas como la magia de ser.
Es mediodía y entra una señora, es china y habla perfectamente el español. Es de Pekín y rebosa cultura. Es amable. Y mira. Y busca autoras chinas. Y conversa. Y se ofrece a informar, a compartir, a ayudar.
Es casi de noche y llama una joven que quiere ayuda libresca para compartir con su familia el lesbianismo. desde el que se es. Y viene, y habla, y comparte, y respira.
Es muy temprano y viene Jesús a trayendo bizcocho casero con dátiles para el café (un lujo oriental la amistad de Jesús, siempre).
Es cualquier momento y un grupo decide constituirse en colectivo de apoyo a la librería y poner una cuota mensual, y una vecina nos trae unas fabes tiernas de su tierra asturiana, y una poeta viene a presentar sus ritmos, y desde México María Eugenia nos pide una entrevista para promocionar este espacio. Es hoy y una señora alemana se acerca disculpándose por no ser capaz de leer el español y nos regala unas galletas deliciosas y bellísimas (tengo que sacar fotos porque son auténticas obras de arte) para que podamos compartir con quienes por aquí vienen y mi Puri protectora llama para ver cómo va la cosa y Gara me envía comentarios de libros leídos. Es sábado y Mayte y Kika cruzan el umbral con Amalia, Alberto y Guillermo y la librería se llena de vida. Es día de lluvia y la plataforma 8 de marzo nos invita a vender con ellas, y las compañeras de Contramarea nos ponen libros en sus encuentros, y Alicia Llarena da una espectacular conferencia sobre Mercedes Pinto y Talía viene con su madre y convierte la presentación en el mejor cóctel de la isla y.
Es ahora y estoy plena de agradecimiento. Y por eso, hoy, a todas, a todos, a quienes vienen y a los por venir, a quienes sonríen, comparten, cuentan. A ustedes, desde aquí, desde las entrañas, muchísimas gracias.
¡Gracias!
