sábado, 8 de enero de 2011

DEUDA INTERNA

Se acumulan las informaciones no contadas y empieza a venirme la sensación de ser portadora de una terrible deuda interna. No he recibido fotos de las actividades que se han desarrollado en la librería y decido esperar unos días para acompañar las letras con imágenes debidas. Me limito hoy a anunciar que pronto tendrán cumplida noticia de la presentación del libro de Aránzazu Hdez. Piñero y del concierto de El foulard de Isadora, dos magníficos acontecimientos que tuvieron lugar los días 4 y 5 de este mes inicial. Y para no palabrear en exceso les dejo reseña de dos libros de los que tenemos a su disposición y que fueron leídos por Gara (gracias, niña solidaria) y por ella resumidos:



Abela entre dos mundos es un relato a dos voces de vidas que, sin saberlo, se necesitan para completarse. El hilo invisible que nos lo indica es la intención de adoptar de la madre de una de las protagonistas; pero no se instala en la perspectiva caritativa, sino que retrata a dos niñas valientes y verdaderamente protagonistas que toman decisiones y tienen que enfrentarse a sus propios problemas y preocupaciones.
Lo más interesante del libro, quizás, es que, al escribir la historia desde dos puntos de vista (el de la niña europea y la niña africana) el lector o lectora se identifica con los sentimientos de cada una. Esto permite dos cosas: por un lado, pone palabras a los sentimientos infantiles ante la llegada de una nueva hermana; por otro, pone rostro a la inmigración en Europa y diluye el concepto homogéneo y limitado de inmigración.
Está destinado a niños y niñas a partir de once o doce años.




(Por si quieren más les dejo aquí una crítica de las de prensa).



El niño perro
Un niño de cuatro años es abandonado y encuentra refugio en una manada de perros salvajes a las afueras de Moscú. Éste es el punto de partida de un relato descarnado, sobrio y sorprendentemente emotivo sobre la supervivencia en un mundo hostil, en el que se desdibujan las barreras entre lo animal y lo humano. La autora consigue crear un clima de angustia sorda durante toda la obra utilizando un único recurso: la juventud y soledad del protagonista, que inspira fragilidad incluso cuando físicamente se describe lo contrario. Inesperadamente, me atrapó, y al cerrar el libro tenía encogido el corazón.

(Y otra reseñita por aquí).

Y con la amenaza de volver pronto y contarles lo que se hace abandono por hoy este teclado.

Gracias, muchísimas, a Gara por contar sus lecturas, y a ustedes, siempre, por estar.
No olviden que las fiestas navideñas han terminado y que la Librería de Mujeres, para mantenerse necesita de sus apoyos así que... si van a comprar libritos, pasen a vernos.



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