jueves, 3 de junio de 2010

El nacimiento de la librería.

Querido Donovan,

Voy a intentar escribirte algo sobre cómo y porqué, me nació la librería. No voy a coger escritos anteriores, como te había dicho, sino que me dejaré ir contándote y, claro, después me matará la vergüenza cuando te vea, pero creo que es lo mejor que puedo hacer , y quiero hacerlo porque me gusta mucho participar en el proceso creativo que realizas y que me parece admirable, sincero y profundamente bello.

Callo y cuento:

Antes de dejar el colegio, cuando lo dejé e inmediatamente después, estaba llena de desengaños. Durante algún tiempo me sentí como una disléxica sentimental sin cura, como si mi interpretación de los demás, de lo otro, fuera una lectura irremediablemente equivocada, como si hubiera perdido un decodificador. Era horrible para mí. Hablaba con personas a las que sentía cariñosas y cercanas, con las que quisiera hermanarme y volcarme en confesiones, personas que me resultaban amigas y que sabía, lo sé, que se dedicaban sistemáticamente a apuñalarme de la forma más trapera.La evidencia de la hipocresía se me apareció, repentina. Y yo, que creía haberme hecho adulta a base de ir a entierros y de asumir responsabilidades, descubría de pronto que la mentira era algo más que una travesura infantil y que se puede vivir en ella. De verdad fue muy doloroso. No lo he superado y no creo que lo haga. No podía culpar a los demás de ser como son, así que culpé a mi percepción, a mi entendimiento, a mí.

Durante más de un año me he buceado muy dentro buscando las piezas oxidadas, proponiéndome reajustes, desechando cambios... Ha sido un tiempo de altibajos en que las emociones las puse en el blog, y en personas que están más allá de los cables. Ha sido un tiempo de inactividad mundana en que me he observado a través de otros, he mirado hondo a mis hijos, me he hurgado heridas viejas y he abierto otras, y he leído. He intentado leer queriendo, amando, dejando que lo leído en letras, imágenes, sonidos, se me adentre y me diga. He leído con todo mi cuerpo procurando confundirme con lo leído, intentando desvelar el mundo desde mí. Y poco a poco, algo de camino se ha ido abriendo.
O eso espero, porque lo cierto es que en ese tiempo de exploración me he preguntado continuamente qué busco, qué quiero, qué lugar del mundo, qué actividad podría convertir en yo para el tiempo de viaje que por aquí queda. Me he husmeado, olido, revolcado. Me he hecho la engreída y me he desesperado. Me he distraído y he procurado trabajos que no siento. Y me he metido hasta dentro de mí, hasta muy muy dentro. Y ahí dentro, en mi pozo, en el abismo, entre el hígado y los pulmones, refugiada, siempre me han venido los libros, y las mujeres que necesito; siempre me ha reconfortado el recuerdo de mi madre abrazándome, siempre me he sentido feliz sabiéndome niña. Y desde ahí, Donovan, desde la certeza de que no me sueño varón, desde la verdad sentida de quererme mujer, desde la seguridad del abrazo de una madre, desde las letras de mujeres como Lilian, de hombres como Sergio, desde las miradas de mis hijos me despertó la conciencia de que mi vida es esa librería.

Y así fue, o eso creo, Donovan, como me nació la librería. Tras mucho tiempo de viaje me levanté un día y supe que tocaba mover ficha. Después de estar dentro fluyéndome me dejé llevar y me lancé. Cuando alquilé el local me sentí como mujer embarazada de ocho meses en ese momento en que ya no hay vuelta atrás y se le ve la cara al miedo. Ahora, a un mes de la apertura me vence el pánico cada día y cada día me agarro fuerte al útero y me abismo. No quiero nada especial, Donovan, no espero nada especial, simplemente creo que ese sitio soy yo.
Un beso,

2 comentarios:

  1. Desde las entrañas siento una cercanía tal...
    Me invade una placentera complicidad...
    He redescubierto la amistad con los libros.Me ayudan a reconocerme, a indagar en las profundidades de mi alma y de mi ser.
    Vivo tiempos turbulentos, estoy desorientada, casi perdida. Me agarro a lo que puedo, y lo que tengo cerca, y,... son los libros. Busco mi lugar en este mundo. La hipocresía me duele.
    Me aíslo y enloquezco con la culpa. Porque soy yo la que no acierta a llegar a los seres queridos, será que distorsiono la realidad? será que no me quiero? será que vivo sin vivir?


    Te mereces lo mejor porque estás dando mucho a los demás con tu "RETO".
    Vicenta desde Lanzarote.

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  2. Muchísimas gracias por tus palabras Vicenta. No tengo este blog enlazado a nada (no sé cómo hacerlo y estoy cansada) y no me había fijado en que había un comentario, perdona por tardar en responder. Desde lo hondo te agradezco lo que me dices y te envío un abrazo sincero deseando que encuentres tu sitio y te desprendas de la culpa. Cuando vengas a Tenerife espero conocerte en persona.
    Un abrazo,
    Izaskun

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